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Historias desde Villa María. 1

IMAGNEICJS

Dibujo en paint sobre mono y pelota – Digital

 

Nunca me sentí “obligado” a escribir algo. Si bien me gusta hacerlo, nunca ando con ganas o tiempo. Igual, por algunos empujones aconsejadores que recibí, y algunas previas amenazas mías, hoy decidí usar el blog para escribir también y no solo para poner discos, por más que también lo siga haciendo (poner discos).

Pensaba empezar contando mis peripecias (que palabra ah?) por Villa María (ya expliqué en otro post, que decidí venirme a vivir acá porque empezé la carrera universitaria de “Licenciatura en Composición musical con Orientación a la música popular” y que cada tanto iba a contar de mi vida). Ponele, el otro día me sentí defraudado (porque cagado es una palabra fuerte) por un chico “sordo”. Y digo “sordo” porque, por la forma en la que actuaba, empezé a sospechar. Espero poder ser lo más fiel posible a los hechos en este relato, para que así ustedes también puedan ver el motivo de mi duda.

Empiezo,

Me disponía a viajar a Córdoba (capital), lo cuál hago a menudo, ya que en un principio, yo vivía allí, mi familia esta ahí y muchos de mis amigos y conocidos viven en ese lugar. La cosa es que me subí a un colectivo en la terminal de V.M y no me termino de acomodar cuando se me acerca un chico que entregaba una especie de folletos con cartitas de amor (re cursis y con dibujos que daban miedo. EJEMPLO) y un manual con dibujos de señas y códigos de los días de la semana y los meses del año.

 Salía 1 (uno) peso.

Tenía algunas monedas en los bolsillos, asi que decidí esperar a que el chico terminara de repartir y recoger y comprarle uno. Llega hasta mi asiento, meto la mano en el bolsillo y veo que tenía una moneda de 50 centavos y dos de 25. No se si las saque muy fuerte, la cosa es que una de 25 salió volando y se metió entre la ventana y el asiento del colectivo (un lugar muy estrecho, creanme), por lo que le doy en la mano los 75 centavos que tenía y le hago seña de que espere que busco la moneda que se me había caído.

Estaba muy difícil la cosa.

Cuando logro atrapar a la monedita, miro y el chico se estaba bajando del micro así que le grito ( En este momento empieza mi sospecha) y se da vuelta. Viene. Saco un billete de 2 pesos y le digo de que me devuelva los 75 centavos que le dí, y que me cobre del billete. Se ve que no me entedió, porque me mostró los folletos de nuevo. Le digo no, gracias, pero me los acerco más a la cara y me señalo el primero.

Acepto, esperando que me devuelva las monedas al menos.

Empezaba a odiar a los folletos.

Le digo bueno, gracias (todo esto acompañado de gestos para que me entendiera) y le extiendo la mano para que me devuelva algo…

No.

Me seguía mostrando los folletos y los agitaba, ademas de hacer un abanico con ellos. Toqué con el dedo uno del medio. Me lo dió y se fué.

Era sordo o era re vivo, una de dos.

Al menos logré alcanzar la monedita que se me había caído, pero la indignación que tenía, valía por varios pesos (si, cualquiera la frase, y que?).

Termine con 3 folletos en la mano, en fin….

Halverto, happy birthday, garrapiñada caramej, soy , sibang, nuevo, goa. nos. chau

Siempre hubo un piano en casa, y desde chico “tocaba” el piano con mi abuelo, algo que me volvía loco.

Y el Andy era una de mis influencias principales.

Parece ser que, cuando nos tuvimos que ir a España a vivir, me olvidé de todo eso.

Cuando volví de Tenerife, y me reencontré con mis amigos (Luquitas y Caro, básicamente), me di cuenta lo mucho que me importaba  la música. Ellos ya estaban tocando la viola, y estaban a mil años luz de mis conocimientos musicales, más alla de mi corta carrera en el ”Conservatorio Mozart de Método Suzuki”.

Me acuerdo, que cuando en esa época mi viejo me “obligó” a hacer piano…”…Hijo, el piano  es algo que te va a facilitar todos los instrumentos…” y yo lloraba cuando iba a clase y decía que tocar el piano era lo último que iba a hacer en mi vida.
que iluso.

  

Desde ese julio en que llegué hasta el febrero del año siguiente, lo dudé. 

En ese verano, aprendí todo lo que me había perdido ( y debería haber sabido) mientras no estaba en Córdoba. Aprender, desde: cuál era el tema “JiJiJi“, hasta, que eran las pastillas Dimarzio, hasta quienes eran los Specials y hasta hoy sigo aprendiendo.

 Yo me acordaba algunas cositas del piano. Y además, siempre que podía, cantaba con Luquitas algunas canciones que el sabía en la viola.

En un glorioso “Manto Rock” (Manto al palo en esa época), el Fran (que manejaba mas o menos la guitarra en ese momento), un tipo que conocía solo por ser el hermano del  Iqui (un amigaso), me propuso “juntarnos a tocar a ver que pasaba” (no sabía de donde, el sabía que “Me acordaba algunas cositas del piano”), después me enteré que también la había reclutado a la caro con su flamante guitarra eléctrica, y a luquitas, con su guitarra acústica prestada.

Tocamos. Y no nos fué taan mal; eran tres guitarras ( acústica, eléctrica y criolla) y un Teclado-bateria-bajo. Además que todos menos la Caro, cantábamos. Algo, pero cantábamos. Eso “germino, y se transformo en SOS, despúes que el Tai y el Tuti se incorporaran. Después se fué Lucas, pero eso es otra historia. Y después grabamos un demo también. Después empezé en La Colmena, pero no me gustó, y después empezé en Pentagrama (gracias Cris y Mariano), y ahi fué el cambio.

Ahi me cayó la ficha.

Después empezó O’malley, otro impulso que me hizo sentir que estaba haciendo las cosas bien. Gracias Pablito.

Desde ese  febrero, hasta ahora estoy sumamente convencido de que lo que hoy acabo de empezar, es lo que quiero hacer el resto de mi vida.

Ayer me mudé a Villa María, a la casa de la Nina para estudiar música en la universidad. Fué un masomenos cambio, y fue “masomenos”, porque si bien no estoy lejos como si me hubiera ido a otro país, no estoy allá. No estoy en mi casa, sino que estoy en otra casa, rara, pero hogar al fín. Hoy empezé el cursillo y siento que empezé bien. Que estoy creciendo (por muy cursi que suene), y que, por fín, estoy haciendo las cosas bien.

Igual, Falta mucho por contar

En otro post, les cuento como sigue mi vida.

y ese “les” va para toda alma caritativa que se compadezca y lea alguna de las giladas que pongo.

Tomás.

El título del post, es lo mejor que se me ocurrió. 

Si tienen algo mejor todavia (lo dudo), mandenmelonnn porfi.  

La vida según Quino

 

 

La vida según Quino

 

Pienso que la forma en que la vida fluye está mal.  Debería ser al revés: Uno debería morir primero para salir de eso de una vez.

Luego, vivir en un asilo de ancianos hasta que te saquen cuando ya no eres tan viejo para estar ahí.

Entonces empiezas a trabajar, trabajar por cuarenta años hasta que eres lo suficientemente joven para disfrutar de tu jubilación.

Luego fiestas, parrandas, alcohol.  Diversión, amantes, novios, novias, todo, hasta que estés listo para entrar a la secundaria…

Después pasas a la primaria y eres un niñ@ que se la pasa jugando sin responsabiliddes de ningún tipo…

Luego pasas a ser un bebé, y vas de nuevo al vientre materno, y ahí pasas los mejores y últimos 9 meses de tu vida flotando en un líquido tibio, hasta que tu vida se apaga en un tremendo orgasmo…

 

AUDIO: Foo Fighters – Long Road to Ruin.